El lugar era elegante y muy masculino, todo estaba perfectamente ordenado y nada quedaba al azar en aquel espacio. Caímos desfallecidos sobre la mullida cama, recostados el uno sobre el otro silenciosamente recuperamos nuestra respiración agitada después de l esfuerzo amatorio. Tras salir de la estancia por un momento, volvió envuelto en un blanquísimo albornoz y en la mano traía otro para mi, el cual me echó sobre mi cuerpo desnudo para que le imitara. En el centro de la sala una enorme encimera donde reposaba una placa de fuego por inducción bajo esta un moderno horno, fregaderas y demás útiles propios de una cocina de un exquisito gourmet. La verdad era que aquel hombre me sorprendía, venia con un juicio hecho sobre el pintor que tenia que entrevistar , me parecía un tipo entupido, engreído y lleno de vanidades, pero ese detalle hacia nosotros le otorgaba puntos para mi posterior valoración de el, como ser humano. Antes de empezar la sesión fotográfica, Fernando apareció en la sala con una bandeja enorme con toda clase de bebidas, café, te, refrescos, agua mineral y una fuente repleta de sándwiches de diferentes clases. |