Lo que se dice una tía chula. No era yo quién iba de un pezón a otro, no… era su mano la que dirigía mi cabeza y al tiempo mi boca sobre cada teta, como si estuviera en un partido de tenis, ahora izquierda… ahora derecha. Coño, no me agobiéis y que corra el aire,Masu. No voy a decir que a estas alturas uno se asuste de muchas cosas, se puede decir que de casi ninguna. Me ha tocado lidiar el catálogo completo de ganaderías. Tengo que fijarme más en los detalles o el negocio se acabará resintiendo. |