Sin dolor, abandoné el mundo. Yo no tengo miedo. ¡Abrázame, pégate bien a mí! – intentó protestar, pero le agarré con fuerza ¡Nadie te verá si estás conmigo, yo soy invisible para todo el mundo!Efectivamente, la multitud equipada de antorchas y armas pasó de largo y sus voces se perdieron en el infinito… habían pasado a nuestro lado, pero nadie nos había visto. Eres… eres muy buena, perrita… jadeó, cuando notó mi calor sobre su polla supurante… me ensarté en ella, pero esta vez, fue un gemido de intenso placer lo que salió de mis labios. Aquello me pareció tan gore que no podía parar de reír alegremente… ¡qué sueño tan bueno, ojalá hubiera podido grabarlo en vídeo…. Yo ya no estaba allí. |