Si seguro que esta comiendo alguna, ahh, porque he visto a 2 de sus amigas con las que se supone que había quedado cuando venía hacia aquí. Estaba viendo a mi hija penetrada por todos su agujeros, y la emoción era tal que me quedé de piedra parando incluso de masturbarme. Pero mira que eres… dije intentando regañarla pero con una sonrisa en los labios. Bueno, me gusta que la veas tranquilo, que como Mamá te la quitó el otro día en cuanto vio que te animaste un poco…dijo Marta con toda la naturalidad del mundo. Elena me miró, sonrió, y se sentaron de nuevo cada uno en su silla, seguimos hablando y bebiendo como si tal cosa, aunque Elena se iba limpiando el semen de la cara son un dedo y lo removía en su copa para acto seguido bebérsela. Lo extraño fue que el pensar en esto no me enfado en absoluto, pensar en mi mujer, Elena, como una zorra, lo que hizo fue ponerme aún más cachondo, tanto que un poco de semen salió lentamente de mi polla. |