Aprovechando que Sara debía de estar aun dormida, me levanté un poco para estirar las piernas y caminar un poco. Esta vez me dirigí al baño de pie. Cuando terminé, aguardé en la cocina a que llegara Sara, pero un chiflido me indicó que quería que fuera. Yo sólo asentí, respiré hondo y empecé a actuar. Salió de la cocina y yo detrás de ella. Eres una perra muy sucia – me dijo mientras restregaba mi cara contra el suelo donde mis orines se encontraban no, no no, perra mala continuó mientras me daba de azotes en las nalgas. |