Sí, ¿te acuerdas de las morras que subimos al Mustang allá en el pueblo? ¡Salieron más cabronas que nosotros!Sí, por eso no creo que seas joto o me vale madre. Por una parte, como él ya no regresaba al tema de la ropa que yo ya traía puesta, podíamos profundizar más en otros temas. Y ya me estoy con ella. Me di cuenta de que estaba perdiendo el control, así que avancé hasta que topé con la mesita de centro. Coloqué mis piernas sobre sus hombros y lo esperé resignadamente, pero él se acostó y me pidió que me sentara encima de él. Te juro que lo haré tiernamente, no te va a doler. |