Vi que te gustó que te viera el culo, y también te excitó ver como Alberto le miraba las pechugas a Helena. Carlos, que hasta el momento se había mantenido bastante pasivo, comenzó a tomarme más en cuenta. Fue una noche de emociones que, estando sólo con una pareja, no se pueden llegar a sentir Marqués. —Que rico ese chochito Andrea. El saber que otra mujer de igual belleza y sexualmente activa va a tomar a tu esposo para sí, con tu consentimiento, crea duda y temor, pero a la vez excita hasta lo indecible. Ese cuento de que no podía con el palo de tu esposo no me lo creí ni un segundo. |