Cada vez que pasaba junto al dvd me ponía alteradísimo y cachondísimo, había llegado a la conclusión de que lo mejor sería ver la película en algún momento que estuviera solo y masturbarme tranquilamente, así seguro que se me pasaría, y aunque me pareciera algo fuerte masturbarme pensando en mi hija, aún me lo parecía más deambular por la casa pensando en masturbarme pensando en ella. Era el vivo retrato de su madre a esa edad, aunque aún más guapa y esbelta incluso. Mi hija me estaba follando, y era la sensación más bonita y excitante del mundo, aún más al tratarse de ella que tenía una belleza sin igual. Mama se ha masturbado muchos años pensando en aquello, y muchas veces ha follado contigo pensando que eras él. Marta… Marta… eso no… dije titubeante, pero Marta no estaba dispuesta a hacerme caso, entonces me dio un beso en la punta del glande, otro más pero más abierto, y un tercero, y así poco a poco noté como los labios de mi hija se deslizaban desde la el inicio de mi polla hasta su base. En ese momento no pude reaccionar, no pude impedirle nada, deje que tomara mi polla en su mano y comenzara a masturbarme. |