Empezó a comprarme ropa mas corta y lencería mas pequeña, al ver que lo aceptaba se hizo mas atrevido al grado de comprarme minis ceñidas que no me gustaron y pequeños hilos dentales que me hicieron sentir incómoda al principio. Yo me hice la desentendida pero el arremetió, vamos, ponlo mas nervioso, deja que te admire, si es posible que vea mas. pasara a mí alrededor mientras no me afectaba no me importaba, no era muy afecta a fiestas, excepto de mi familia, ni a salir con las amigas o amigos, muchas veces desaire invitaciones de conocidos o de padres de los niños a quien educaba. Pronto su verga estaba frente a mi boca y me hizo mamársela, mientra me decía cosas, como así mamamela que el te está viendo, y quiere ver tu cosita, mientras me sbría las piernas, me acariciaba con una mano mis partes por encima de mi pantaletita, me empezó a hacer a un lado esta y me dedeaba, mientras me sugería que me imaginara que era el otro hombre el que me acariciaba, yo me calenté mucho con este pensamiento morboso, esa tarde tuvimos sexo hasta hartarnos, me hizo lo que quizo aprovechando la calentura que la situación había provocado, yo simplemente lo gozé sin darle a notar la calentura que me invadió. Empezó a comprarme ropa mas corta y lencería mas pequeña, al ver que lo aceptaba se hizo mas atrevido al grado de comprarme minis ceñidas que no me gustaron y pequeños hilos dentales que me hicieron sentir incómoda al principio. Una tarde en que nos encontrábamos en casa llegó un vendedor ambulante de muebles y accesorios de casa, el se interesó en una mesa de centro preciosa que vendía, lo pasó a la sala y empezaron a negociar, me dijo que me sentara para opinar de el artículo, lo obedecí y me sente al lado de el, y de frente al vendedor, observé que el vendedor miraba discrétamente mis piernas, y es que yo vestía una falda que sin ser mini, si corta y que al estar sentada se me subía un poco mas y enseñaba parte de mis muslos, solo cerré bien mis piernas pero mi marido también se dio cuenta y me extrañó que no hiciera ningú |