Al principio mi cuerpo puso resistencia, pero Patricia, me daba de nalgadas pidiéndome que me pusiera flojita hasta que me entrase totalmente, así lo hice y poco a poco esa vara de carne fue acoplándose dentro de mi hasta que sentí sus bolas tocar mis nalgas. Comencé a moverme lo mejor que pude y a gemir como perra en celo, mientras patricia me daba instrucciones de cómo moverme, como gemir y de cómo apretar y aflojar con mi esfínter el pene de un hombre para darle más placer. Me tomo de la caderas y comenzó a hundir su cabeza. Luego comenzó el vaivén, primero de a poquito y luego iba incrementándose paulatinamente y mientras lo hacía, su hijo (PEDRO) gemía como loco desesperado. Me tuvo así largo rato, llegue al orgasmo la primera vez y patricia, pendiente de todo lo que pasaba, tomo mi semen en la mano y me lo dio a lamber, lo cual hice como loca obsesionada. Después de allí todo comenzó; mi perdición por ser cogida por ese hombre al cual le entregué mi placer durante muchos años. |