Paré la película, estaba temblando demasiado al ver como mi madre y su amiga intentaban tener sexo con un joven desconocido. Recuerdo el día que vi por primera vez a Maite. La sacó de su boca y la dirigió a la vagina de mi madre que miraba en dirección a la cámara. La. La imagen de mi madre mamando y de Maite que sacaba la leche de él de su coño me volvió a excitar y aceleré las caricias que me daba en el pene y descargué mi semen en un trozo de papel que había preparado. Mientras hablábamos deseé con todas mis fuerzas que me insinuara o me pidiera directamente algún tipo de relación con ella, de cualquier tipo, incluso un roce de su mano hubiera bastado. |