Entró en el despacho y dejó los papeles que llevaba encima de una mesa redonda para reuniones (pequeña, sólo cuatro sillas alrededor). Le enseñé que ya había programado las reuniones periódicas de dirección (con todos los comerciales unos días, sólo con los responsables de cuentas otras, etc. Me dijo que no tenía un trabajo cualificado para mi, pero que si no me importaba podía hacer de secretaria. Movía el Mouse y le mostraba las impresiones que había hecho de su agenda y le mostraba que estaba sincronizado con su Blackberry cuando se me cayeron los papeles. Me senté y crucé las piernas. Pronto tuve que empezar a ser yo quien se impusiera a ello y acabar con aquello de los postit en mi mesa y que me enviaran las peticiones por mail (aunque Don José todavía seguía con los postit), pero eso fue sencillo en cuanto empecé a manejar… la minifalda! Para cada uno de ellos lo más importante eran sus contratos/contactos/citas, y eso debía pasar por encima de las de sus compañeros, así que tuve que empezar a poner orden e incluir procesos de trabajo. |