¿Trinchera? – preguntó Enrique. ¡cuando quieras! – decia Trinchera poco después de que explotase la granada, confundiendo a los guardias. Bajo su abrigo blindado había una escopeta recortada con el cargador ampliado y varias armas automáticas en fundas cosidas en el abrigo. ¿jjuras amarme y respetarme en la salud y en la enfermedad? ¿en la riqueza y en la pobreza? ¿Hasta que la muerte nos separe? decía Ingrid. Los guardias disparaban sus automáticas, pero poco a poco el numero menguaba gracias a los disparos de Saintblood, uno de los guardias iba a lanzar una gradada, pero Enrique salió disparando, las balas destrozaron la muñeca metálica del guardia, que veía con horror la granada que estaba a punto de explotar. tal vez no salga vivo, pero será divertido – decía Trinchera antes de soltar sus recursos contra esos programas. |