Podía haber hecho que supiera dulce, y tal vez lo hiciera para otra ocasión, pero para esa primera vez, quise probar su verdadero sabor. El rasgado de la tela al desgarrarse entre sus cuchillas me volvió loca… Freddy descendió hasta el final de la ropa, y pude notar la diferencia de temperatura en mis pechos, lo que puso mis pezones erectos… se quedó mirándolos, como valorándome… a juzgar por su modo de asentir, no debieron disgustarle… Pasó la parte plana de las cuchillas por mi bajo pecho, por mis pezones, tan erectos que dolían… yo gemía sin poder contenerme, y se me escapaban las sonrisas de lo caliente que estaba… asentía con la cabeza, pidiéndole que siguiera…De golpe, me aprisionó contra la pared. Sabía que no. Era un par de años menor de lo que debería ser para último curso, y supongo que eso les hacía sentirse amenazados en su mediocridad… muchos profesores y padres me ponían de ejemplo, y eso es algo que nunca gusta: nadie desea pensar que un renacuajo dos años menor que tú te da sopas con honda, pero eso los profesores no lo veían así… Por eso, intentaba no destacar, para evitar en lo que pudiera que nadie se sintiera peor por mi presencia. Le lancé a la boca el planeta Júpiter y se lo encajé en la mandíbula. ¿Para qué has venido aquí y me has ayudado? – acercó su lengua a mi piel y cerré los ojos… su lengua ardía cuando lamió mi mejilla y mis rodillas desnudas temblaron. |