Estaba en el paraíso. Empecé a acariciarme la polla con suavidad, no tenía prisa, y quería ver toda la actuación de mi hijita. Marta se me quedó mirando con carita dulce, la que pone cada vez que quiere conseguir algo de mí, y como esa vez no iba a ser diferente, lo consiguió. Papí… ¿Si te pregunto algo me dirás la verdad? dijo Marta,Depende, jeje, le respondí yo. Esa frase no podía saberme mejor en ese momento, pero ese paso ya era demasiado, había llegado demasiado lejos como para ir hasta el final, tenía que parar. A Marta se le quedó cara de insatisfacción pero se aguanto sin rechistar. |