Entendí entonces que quería más así que la complací, me arrodillé ante ella y hundí mi lengua entre sus pelillos. ¿Cuantos años tienes? pregunté yo inocentemente. La madre se fue para cambiarse y volvió ataviada con una blusa bastante transparente y unos shorts que me pusieron en alerta. El caso es que con el toqueteo que me hacía con su mano me puse super cachondo y me emocioné pensando en cumplir mi sueño de aquel entonces de echar un polvo. Yo la ayudé a prepararlos mientras su hija veía la tele. ¿En serio? Sí, bueno, te hace muy guapa añadí yo balbuceando. |