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CARMEN Y SU HIJA Situé mi polla en la entrada de su ano y se la clavé de un solo golpe, ella pegó un suspiro, comencé a meter y sacar mi polla de aquél agujerito estrecho y caliente, ella se acariciaba el clítoris y gemía de gusto
Hola de nuevo soy José, ya les conté mi historia con Carmen la vecina del
trabajo, ahora os contaré como conseguí tirarme a la hija también.
Como ya os he contado ando siempre que puedo desnudo en mi oficina y si puedo
exhibirme o espiar mejor, pues no hay día que no deje de mirar por las ventanas
a ver si descubro algo.
Un día asomándome vi a Carmen en la habitación de su hija limpiando y la llamé,
estuvimos hablando un poco para luego decirle que subiera para follar otra vez,
con lo que a los dos minutos subió a la oficina, yo la recibí como vine al mundo
y con el pene semi erecto de la excitación de hacerlo por primera vez en la
oficina, nada más subir nos besamos y me empezó a comer la polla, ¡Uff, que
delicia cada vez me gustaba más y cada vez lo hacía mejor!.
Con las ganas no había cerrado aún la puerta por lo que tuve que separarla de mi
pene como pude y salir a cerrarla, con la suerte de oír a alguien subir por las
escaleras y al asomarme un poquito ver a la hija de Carmen.
Me metí dentro de la oficina y cerré la puerta, sin darle importancia, y me
dirigí a donde estaba Carmen, la cual estaba ya desnuda pues sólo traía puesto
una bata y unas braguitas, y me puse a comerle el coño, pasando la lengua por
entre sus labios, metiéndole todo lo que podía y buscando su clítoris, enseguida
tuvo un orgasmo, ya que estaba muy caliente, seguí lamiendo ahora sus pechos e
introduciendo un par de dedos en su rajita hasta que de nuevo se corrió.
Una vez que se recuperó, era el turno de ella por lo que comenzó de nuevo a
chupármela. De repente se encendió la luz de una de las habitaciones de Carmen y
apareció la hija, por lo que como pude me situé de tal forma que Carmen no la
pudiera ver y la hija de momento tampoco pudiera vernos (no quería que se
montara un escándalo), pero cual fue mi sorpresa cuando de pronto la hija se
empezó a desnudar y debió poner alguna televisión ya que se veían como destellos
de luz, y comenzó a acariciarse. ¡¡¡Se estaba empezando a masturbar!!!. ¡¡¡Qué
morbazo!!! La madre chupándome la polla y la hija masturbándose, no podía dejar
de mirar, sentía gusto por todos mis órganos.
Yo creo que acabamos casi a la vez porque la vi que se desplomaba hacía atrás
justo cuando Carmen me estaba sacando y bebiendo mi semen, me la terminó de
limpiar y me dijo que hoy no podríamos follar ya que su hija estaría a punto de
llegar y no quería que la pillase así vestida (lo que no sabía era que ya había
llegado) la despedí y me fui corriendo a la ventana a seguir viendo a la hija,
que seguía tumbada en la cama acariciándose el pecho y su vulva.
Debió escuchar a su madre porque de pronto paró y comenzó a vestirse deprisa,
cuando entró Carmen su hija ya estaba vestida y estuvieron hablando un rato, y
luego desaparecieron por la casa, a partir de ese día quería follar también con
la hija pero no sabía de momento como.
Hablando con Carmen me enteré de que su hija se llamaba Cristina que tenía 31
años y tenía novio pero que según Carmen parecía tonto porque solo hablaba de su
trabajo y de lo bien que le cuidaban en su casa.
Después de esto pasó un mes o mes y medio durante el cual yo seguí teniendo
relaciones con Carmen, pero llegó el mes de Julio y Carmen me dijo que se iba el
mes a un apartamento con su hermana, y que su hija se quedaba esta quincena y
luego iba la otra quincena con su novio, viendo la situación que se me ofrecía
me alegré muchísimo ya que no había tenido ninguna posibilidad de exhibirme ante
la hija y tampoco de verla como la otra vez.
A los dos días de irse Carmen vi que todas las ventanas estaban abiertas por lo
que supuse que estaría Cristina y me puse a observar por las ventanas, hasta que
de pronto me llevé una gran sorpresa, ya que si era ella pero además también
estaba completamente desnuda y se paseaba así por la casa claro supuse que como
estaba sola y hacía calor sería por eso pero no sabía por qué tendría las
ventanas abiertas ya que la podrían ver.
Toda esta situación me volvía loco y tenía un morbo emocionante, así que yo
también abrí todas las ventanas y me paseaba por la oficina con la intención de
que me viese a mí también desnudo, pero no miraba, la sorpresa me lo volví a
llevar yo cuando llega a una habitación y comienza a tocarse los pechos, que
pude ver que eran mayores que los de su madre, y a acariciarse el coño, yo
estaba ya casi empalmado cuando ella se fue a su habitación se tumbó en la cama
y cogió un consolador de un cajón y comenzó a introducirlo dentro de su rajita,
¡Uummm, que gustazo! Yo ya no me corté y comencé a pajearme delante de la
ventana con la intención de que me viese pero apagué la luz para que no fuese
tan descarado, pero se me veía bien ya que había claridad suficiente dentro del
cuarto para que me viese en caso de mirar hacía donde estaba yo.
Al cabo de cinco minutos yo ya estaba súper caliente y a punto de terminar
cuando ella empezó a jadear bajito y miró hacía la ventana y al mirar hacía
arriba me vio y continuó con su tarea pero ya sin dejar de mirarme y guiñándome
un ojo, no pude aguantar más y como ya me había visto me puse justo delante de
la ventana y comencé a soltar chorros de semen hacía el patio, cuando ella se
relamía y terminaba también pero continuó acariciándose el cuerpo (menos mal que
no había nadie más viéndonos o al menos eso me pareció porque no se ha oído
ningún comentario desde entonces).
La cosa no podía quedarse ahí, así que sin pensármelo salí de la oficina con
cuidado de no ser visto, ya que lo único que llevaba encima eran las llaves de
la oficina, y bajé por las escaleras hasta su piso y toqué con la esperanza de
que me abriese y ser yo el que la hiciese gozar no el palo de plástico que usaba
ella.
Oí como se acercó a la puerta casi sin hacer ruido y miró por la mirilla, acto
seguido se abrió la puerta y ahí me la encontré también desnuda, que cuerpo en
esta situación tan cerca era una monada, pelo castaño semirizado, ojos oscuros,
pecho bien formado y firme, un coño arregladito y menudo culazo.
"Hola, ¿puedo pasar?, es que me ha parecido verte sola y como me estaba
aburriendo he pensado que podríamos pasar un rato juntos", fue lo primero que se
me ocurrió.
"No sé, bueno pasa, en realidad si es verdad que estoy sola y no me vendría mal
un poco de compañía", me dijo.
Pasé y cerré la puerta siguiéndola hasta el salón, ¡como mueve el culo al
andar!, nos sentamos en el sofá y comenzamos a charlar de no sé que tonterías,
pues los dos sabíamos lo que queríamos y lo que iba a pasar pues estábamos
desnudos uno frente a otro sin conocernos de nada prácticamente, yo esperaba el
momento y este llegó cuando me dijo si quería tomar algo.
"Pues sí, me apetece tomarte a ti", y dicho esto me fui acercando a ella y
comencé a besarla. Ella no rehusó y se abalanzó sobre mí, comenzando un
frenético acto de besos y caricias por parte de los dos, hasta que no pude
aguantar más y fui bajando lamiendo su cuello, pechos, vientre y por fin
encontré su lindo conejo. Comencé a lamer su rajita, separando los labios hasta
que apareció un botón duro más grande que el de su madre, enseguida me dediqué a
su clítoris y ella comenzó a gemir.
¡¡Ahh, Ahh, Ahhhh, sigue, sigue, umm, umm, que gusto cabrón me voy a correr ahh,
ahhh, me corroooooo...!!!Y comenzó a salir tal torrente de liquido que parecía
se estaba meando, no paré y continué chupando pero ahora introduje dos dedos
dentro de su coño que no me fue muy difícil, ya que estaba bien lubricado y
comencé un mete y saca, pero al poco decidí meterle un tercero.
Ella se retorcía de placer hasta que ya no pudo aguantar más y volvió a
correrse, quedándose extasiada momento en el que aproveché para subir y meterla
mi polla en la boca y ella empezó a comérmela, lo hacía mejor que la madre,
mientras me comía yo le acariciaba el cabello y la movía la cabeza como si me
estuviera follando por boca, con tanta excitación me corrí enseguida dentro de
su boca y ella no dejó escapar ni una sola gota de semen limpiándomela de arriba
abajo.
Pero yo quería follármela por todos los agujeros y sin dejar que mi pene se
viniese abajo la cogí de las piernas, se las puse en mis hombros y estando así
de abierta se la introduje dentro de su rajita de un golpe, ayudándome de los
jugos que ella seguía produciendo, empezando un lindo mete y saca, al cabo de
cinco minutos aproximadamente cambiamos de posición, ella encima, de lado, en
una silla, hasta que volvimos a caer al suelo y no pude más, ella se había ido
hasta tres veces, yo al ser ya la tercera corrida aguanté más que ella pero como
digo no aguanté más y la inundé el coño, sin pensar en que la podría dejar
preñada (luego supe que tomaba la píldora y no era posible).
Nos quedamos un poco tumbados en el suelo, y entre besos y caricias me di cuenta
que las ventanas seguían abiertas por lo que se lo comenté y me llevé una gran
sorpresa cuando me dijo que a ella la encantaba exhibirse y que como su novio
casi no la hace caso, se divierte de este modo y a la vez si puede excitar a
quien la vea mejor. Me dijo que a mí todavía no me había visto, pero que hay un
vecino vejete al lado que sí sabía que la observaba y que la paja que se estaba
haciendo cuando me vio se la estaba dedicando a él, pues tenía ganas de
tirárselo ya que su novio no la hacía caso y él le daba morbo.
Pensamos que tal vez él continuara espiando ya que seguro nos habría oído gozar
e intentaría ver lo que pudiera, pero desde donde estábamos no se podía ya que
las ventanas no coincidían, así que ella se fue a la habitación y disimulando le
vio mirando por lo que me hizo señas para que fuera.
Me dirigí hacía allí y comenzamos de nuevo a besarnos, yo sobaba los pechos
mientras ella me sobaba la polla y los huevos para ponerla de nuevo en acción,
la verdad es que nos encantaba esta situación, siendo observados por el vejete,
cuando mi polla estaba ya en plena erección la volteé de manera que su culo
quedó a la altura justa, así que la dije que se inclinase y con los jugos que
salían de su coño mezclados con mi semen que aún tenía dentro le lubrifiqué el
culo metiendo un dedo y luego dos para que se fuera acostumbrando, cuando vi que
ya estaba bien lubricado situé la cabeza de mi polla en la entrada de su ano y
jugueteando se la clavé de un solo golpe, ella pegó un suspiro y yo comencé a
meter y sacar mi polla de aquél agujerito estrecho y caliente y mientras tanto
ella se acariciaba el clítoris y gemía de gusto, no pasó ni dos minutos cuando
los dos mirábamos ya descaradamente por la ventana y coincidían nuestras miradas
con las de nuestro espía.
No sé cuanto tiempo transcurrió pero yo no aguanté más y me corrí dentro de
ella, Cristina había tenido dos orgasmos más y los dos caímos sobre la cama
agotados.
Yo debía regresar a la oficina no fueran a regresar mi compañero pues el otro
estaba de vacaciones, así que la besé y la dije que cuando quisiera me tenía a
su disposición y subí con el mismo cuidado que bajé ya que continuaba desnudo,
por suerte mi compañero no había regresado ya que no estaba en la puerta
esperando, al cabo de media hora después vino sudando diciéndome que no sabía la
suerte que tenía al quedarme en la oficina y no pasar el calor que hacía en la
calle. Lo que él no sabía era que el calor lo tenía yo de otra manera y mi
suerte no era esa sino las vecinas de abajo.
En otro relato les contaré como hicimos Cristina y yo partícipe al vejete y como
terminamos también con los tres con Carmen.
Espero les haya gustado hasta luego amigos.
Autor: José