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GRAN PASIÓN POR LA FOTOGRAFÍA Poco a poco fui aprendiendo el arte de la fotografía, convirtiéndolo en un pasatiempo muy morboso
No es que yo sea un enfermo sexual, lo que sucede es que a mí me gustan me
encantan las mujeres, en casi todas sus formas, colores y tamaños. Además tengo
como pasatiempo el ser fotógrafo y por ende me encanta el fotografiar a las
mujeres, aunque eso en nada tiene que ver con mi negocio de construcción.
Mi pasatiempo lo inicié siendo un joven, armado con una vieja cámara 110, y ahí
se me presentó mi primer problema después de que a duras penas pude fotografiar,
a una prima mía mayor que yo, en su cuarto cambiándose de ropa en principio, sin
que ella se diera cuenta. Mi prima lo primero que hizo fue desnudarse
parcialmente, y comenzó a medirse por sobre su cuerpo algunas prendas de vestir
de ella y otras de su hermana mayor, finalmente se decidió por una mini falda
extremadamente corta, y una blusa negra semi transparente, a la cual no le
combinaba para nada el sostén de color blanco que ella usaba en esos momentos,
finalmente viéndose en el espejo decidió quitarse el sostén, sus senos eran algo
pequeños todavía pero por eso no dejaban ser hermosos, coronados por dos bellos
pezones algo más oscuros que su blanca piel.
Nuevamente modeló usando únicamente la blusa que en principio se había medido,
sus senos apenas y se movían y apuntaban todo el tiempo para el frente. Mientras
modelaba caminaba de un lado al otro de su habitación mientras que yo permanecía
oculto en la parte superior del armario, donde guardaban la ropa ella y su
hermana, al parecer algo no le estaba agradando de lo que estaba viendo en el
espejo, ya que caminaba y se jalaba ligeramente la jalda hacía abajo, tras
observarla con detenimiento me di cuenta que esas pantaletas de algodón blanco
eran el problema, sin más se las bajó frente al espejo y caminó nuevamente de
lado a lado, cuando sonó el teléfono que estaba en su habitación, por lo que
pude escucharle era su novio quien la llamaba, y de inmediato mi prima comenzó a
decirle lo que esta haciendo, me supongo que su novio al otro lado de la línea,
debió haberle dicho algo ya que ella se sentó en su cama y frente al espejo y
metiendo una de sus manos por debajo de la falda en principio comenzó
acariciarse su coño, algo más debió decirle su novio, que ella se levantó y se
despojó de toda su ropa, que dando toda desnuda para luego acortarse en su cama
viéndose en el espejo de pared que tenía a un lado de su cama.
Al parecer a medida que su novio le decía algo mi prima lo hacía frente al
espejo, para luego ella ir le contando lo que estaba haciendo con lujo de
detalles, lentamente sus manos se comenzaron acariciar los pezones de sus bien
paradas tetas, luego como jugando sus dedos fueron bajando, pasaron por su
juvenil y bien formado vientre, para luego a medida que abría sus piernas
comenzaba a introducir sus dedos dentro de su vulva, en principió se debía estar
acariciando su clítoris, pero finalmente se introdujo casi por completo su mano
dentro de su coño, la habitación se inundó de un particular olor a mujer,
mientras que yo sumamente excitado dividía mi tiempo entre masturbarme y tirarle
una que otra foto. Finalmente mi prima entre sabrosos gemido se vino y yo en mi
escondite acabé entre mis dedos.
Cuando llevé las fotos a revelar, todas salieron muy oscuras y movidas, por lo
que no se podía apreciar realmente de que se trataban las fotos, la mujer que
atendía el negocio de foto revelados comenzó a explicarme el por qué mis fotos
no habían salido, entendí que debía aprender a tomar fotos y lo más importante a
revelarlas yo mismo, ya que de seguro la persona que me las desarrollase si se
daba cuenta de que se trataba de una muchacha desnuda, dudo que me las
entregasen luego.
A medida que fui creciendo fui aprendiendo algo del arte de la fotografía,
primero aprendí a tomar fotos, el uso de los lentes, la importancia de la luz y
de la película que se usa, en fin todos esos detalles que de una forma u otra
ayudan a uno. Luego ya algo más tarde aprendí a revelar, primero en blanco y
negro, y cuando tuve el dinero suficiente me introduje en el mundo del color,
pero creo, modestia aparte, que mis mejores fotos las he logrado en el glorioso
blanco y negro.
Bueno como les he dicho el tomar fotos es mi pasatiempo, lo que llaman los
norteamericanos un "Hobby", que en definitiva si tuviera que vivir de eso, de
seguro me buscaría otra forma de ganarme la vida. Gracias a mi pasatiempo, y a
mi gusto por las mujeres me he dedicado a fotografiarlas, cada vez que puedo. En
realidad tengo no una, sino unas cuantas colecciones diferentes, dos de mis
colecciones se las enseño a cualquiera, pero mis otras dos colecciones son
estrictamente privadas, o sea de mi único y exclusivo uso o disfrute, y la razón
de ello es que en ciertos momentos las he compartido con otras personas, y la
mayoría de ellas me han criticado y hasta insinuado que debo ver a un
psiquiatra, o a un sacerdote por lo menos. Por lo cual tan sólo se las muestro a
muy pocas personas y luego de que estoy plenamente seguro de que realmente van a
saber apreciar el arte.
La menos numerosa de esas dos colecciones tiene como tema principal, las mujeres
que han sido mis esposas o compañeras por un tiempo razonable, no es que si la
tía se ha acostado conmigo par de veces voy a poner sus fotos en mi colección,
no. Para incluirla ha debido vivir conmigo, pasar buenos y malos momentos, y
tenerme la confianza suficiente para que yo le tome cuanta foto a mi se me
antoje, en las poses y momentos menos esperados. Esta colección la inicié con la
que fue mi primera esposa, ella es una profesional de la salud, y mantenía sus
oficinas dentro de un gran edificio comercial, por lo que para mí no era raro el
ver que una gran cantidad de hombres más jóvenes que nosotros fueran sus
clientes o pacientes. Como dicen, el marido siempre es el último en enterarse, y
mi caso no fue la excepción.
Cierto día llegó temprano a buscarla para ir a ver una nueva casa que pensamos
comprar en cierto momento, cuando en la cafetería del edificio escucho por
accidente una conversación entre un par de jóvenes, en el que uno le decía a
otro lo bien que lo había pasado con la doctora, yo en principio pensé que se
refería a el proceso terapéutico, pero de momento comenzó a contar como ella se
lo había mamado y luego como sobre el mismo escritorio de ella, él se la había
clavado.
Poco me faltó en esos momentos para saltarle encima al jovenzuelo, y hacer que
se tragase sus palabras a golpes. Pero pensé que podía tratarse de estos tipos
que nunca llegan a nada y se lo imaginan todo, y antes de meter las patas decidí
controlarme, esa tarde al subir a la oficina de mi mujer la encontré saliendo
del baño, la observé algo nerviosa, despeinada y al verme me di cuenta de que no
me esperaba, y para completar su escritorio se encontraba completamente
desordenado, era como si todos lo papeles los hubieran echo a un lado para poder
acostarse sobre la parte limpia.
Eso hizo que mis sospechas fueran creciendo, para colmo esa noche al igual que
hacía unos cuantos meses ha ella le estaban dando unos fuertes dolores de
cabeza, al momentos en que yo me le acercaba con la intención de mantener una
relación sexual. Como les dije todo eso me hizo desde luego entrar en sospecha,
y lo primero que hice fue ponerle un detective privado, el cual me trajo una
larga lista sospechosos, con los cuales ella podía estar manteniendo relaciones
sexuales indistintamente durante la semana, pero como no había elementos de
juicio justo, realmente me pareció una exageración lo que el detective me
planteó, ya que como él mismo admitió no había manera en que él pudiera
corroborar sus sospechas.
Pero a mi se me ocurrió aprovechando que me encontraba remodelando su oficina,
el montar unas cuantas cámaras de video dentro de las oficinas de mi mujer. Como
yo mismo se la había decorado y montado me la conocía por completo y me fue
fácil el instalarlas. Para hacerles el cuento largo corto, les diré que recogí
material suficiente como para hacer un largo metraje de unas cuatro horas.
La primera vez que vi el video me sentí traicionado por mi mujer, y de haberla
tenido ante mi en esos momentos de seguro y la hubiera matado a golpes. Pero al
revisar el video de manera consecutiva una y otra vez, los sentimientos me
fueron cambiando, no es que me agradase el verla manteniendo sexo con cuanto
tipo entraba a sus oficinas, es que de un odio total, comencé en cierta manera a
ver lo hermoso de los cuadros que tenía ante mis ojos, yo se que no suena
normal, pero es así.
Me puse a pensar como quedarían unas fotos de tales momentos, y sin más me di a
la tarea de hacer los preparativos necesarios para lograr mi cometido. Quiero
que este claro, que desde ese día era yo quien ya no tenía el menor interés en
mantener sexo con ella, sólo de pensar que otra verga ocupase el lugar que mis
labios mi lengua y mi propia verga antes habían ocupado un sin numero de veces
me desalentó del todo.
Yo había decidido divorciarnos, ya que luego de pensarlo detenidamente no valía
la pena ir preso por una cualquiera como ella, pero me quería dar el gusto de
tener verdaderas fotos de ella manteniendo sexo con sus distintos amantes, y
nuevamente me aproveche de estar remodelando su oficina y me las ingenié para
colocar unos paneles de espejos de visión unidireccional como parte de la
decoración, cosa que a ella le encantó, me supongo que pensaría que tenía la
oportunidad de verse mientras se la clavaban sus diferentes amantes, tras los
paneles en un muy corto espacio me encontraba yo armado con dos cámara Canon EOS
cargadas con película de ASA 800 muy sensible, en una de las cámaras tenía
película blanco y negro, y en la otra a color, creo que durante esa semana
llegué a tirar unos cuarenta rollos de película de treinta y seis exposiciones
cada uno, así que imagínense cuantas fotos le tomé y en qué manera, y todas
ellas sin que se dieran cuenta de mi presencia en ningún momento.
Durante las primera fotos me sentía extraño, cómo era posible que yo disfrutase
de ver cómo a mi mujer otro se la estuviera gozando, el primer tipo que llegó
ese lunes a su oficina era un joven de unos veinte años, sin más se comenzaron a
besar como unos desesperados, y yo comencé a tomar fotos con calma, en cierto
momento Margarita mi ex mujer, comenzó a tomar la iniciativa y sin más se
desprendió de toda su ropa, al parecer ya ella sabía lo que le esperaba ya que
bajo su traje o cargaba más nada puesto, luego se dirigió a la puerta moviendo
cadenciosamente sus caderas, y tras poner el seguro se lanzó nuevamente sobre el
joven.
Por un largo rato ambos se continuaron besando como dos animales en celo, las
finas manos de ella abrieron la cremallera del pantalón del chico, y tras
introducir sus dedos logró finalmente sacar la verga del joven, sin mucho
miramiento se la introdujo a la boca en un abrir y cerrar de ojos, y tras estar
chupando como una demente al tiempo que le jalaba los testículos a su amante, se
detuvo tras lo cual le debió haber dicho o comentado algo, lo cual no pude
escuchar ya que aislé por completo mi escondite a fin de que no me delatase el
ruido de las cámaras, ella continuó con el mismo procedimiento de chuparle y
lamerle la verga a su amante al tiempo que de vez en cuando le daba un jalón a
los testículos de él.
A mí hacía tiempo que no me daba una mamada como esa, a lo mucho me lo chupaba
hasta que yo a las primeras de cambio me venía, con decirles que contado por el
reloj Margarita estuvo chupándole la verga a ese tipo por lo menos unos quince
minutos ya que no lo dejaba venirse, yo podía observar extasiado, cómo a lo
largo de esos quince minutos, su rostro se acercaba y alejaba del cuerpo del
chico en repetidas ocasiones, cómo su cabello color castaño claro se movía al
vaivén de su cuerpo, la mayor parte del tiempo ella mantenía sus ojos cerrados,
mientras que el joven, tendido en el sofá con las piernas abiertas y con los
pantalones hasta un poco más abajo de sus caderas le acariciaba a ella la
cabellera.
Tras esa larga sesión mamadora, Margarita dejó de acariciarle y jalonearle los
testículos, lo que trajo en consecuencia que finalmente él derramase todo su
semen dentro de la boca de ella, yo esperaba en cualquier momento ver cómo él se
lo sacaba de la boca a ella y finalmente se venía, pero no fue así. Mientras que
en una de mis cámaras estaba usando un lente zoom de 35 a 75 en la otra usaba
uno de 35 sencillo, el primero me permitió unos acercamientos brutales de sus
labios y de la verga entrando o saliendo de su boca.
Margarita se fue chupando hasta la última gota de la leche del joven tras lo
cual se levantó del piso y como si nada hubiera pasado se colocó su vestido
nuevamente, no sin antes que él le diera un buen agarrón por el coño a lo que
ella respondió con un beso al cachete del joven. Tras lo cual los dos se
debieron despedir y mientras ella se sentaba en su escritorio nuevamente el se
retiraba como si nada hubiera pasado.
Sesiones como esta, se fueron repitiendo varias veces durante la semana pero con
distintos tipos de hombres, gordos, delgados, altos, bajos, pero todos tenían en
común en que eran mucho más jóvenes que nosotros. Durante el siguiente día me
hice unos pequeños arreglos a mi guarida, a fin de poder escuchar lo que se
decían, realmente fue sencillo coloqué un sistema de micrófono inalámbrico, y
sintonice la frecuencia en un radio FM común y corriente, claro que a bajo
volumen no fuera a delatar mi presencia.
En cierta ocasión Margarita estaba atendiendo a una pareja y por la manera en
que ella dispuso las sillas, pude observar, parte del proceso que ella usaba
para seducir a sus amantes. La esposa se encontraba muy cercana a ella al lado
derecho de su escritorio, mientras que el joven marido se encontraba frente por
frente a ella, y lo suficientemente retirado como para que alcanzase a ver
completamente las piernas de mi mujer, durante el proceso ella le preguntaba una
y otra vez un montón de tonterías a los dos, pero al mismo tiempo mientras que
Margarita con una mano tomaba notas, con la otra se acariciaba
despreocupadamente su coño por sobre las pequeñas pantaletas que usaba.
Como era de esperar el joven ante ese espectáculo se encontraba bastante
nervioso. Llego un momento durante el proceso que le indicó a la mujer que se
retirase, lo cual la joven esposa hizo de inmediato sin cuestionar dicha
solicitud, una vez que ella se retiró Margarita actuó de manera mucho más
descarada, sentándose en el sofá que dispone dentro de su oficina, y pidiendo al
joven marido que se sentase a su lado.
Las preguntas tontas continuaron, pero poco a poco las fue cambiando por
preguntas de índole muy íntima y personal, y totalmente centradas en lo que se
refería a su desempeño sexual así como si realmente estaba satisfecho de las
relaciones que mantenía con su joven mujer, a lo que el joven fue contestado
casi todas la preguntas, al mi mujer preguntarle si había algo en torno al sexo
en que su mujer no lo complaciera, el joven no perdió tiempo en decirle que
desde que se encontraban casados, su mujer nunca se había dejado dar por el
culo, y eso era algo que a él lo obsesionaba de tal manera que hasta perdía el
sueño, y ella siempre se había negado.
Al Margarita preguntarle el motivo o causa que le provocase como vulgarmente se
dice, comerle el culo a su mujer. El joven sólo atinó a dar como mejor
explicación, que lo había visto en un video porno y que desde entonces siempre
ha tratado de que su mujer le diera el culo pero infructuosamente, ya que ella
siempre se había negado.
A medida que charlaban Margarita se fue comportando más y más seductora. Al
punto que él joven sin perder tiempo la tomó en sus brazos y comenzó a
grajearla, tras lo cual ella se colocó de espaldas a él y sin más levantando la
falda de su vestido y echando a un lado las pequeñas pantaletas que momentos
antes acariciaba profusamente , le ofreció su culo al joven. Cosa que a mí
siempre me había negado, el ver y fotografiar cómo la verga de ese joven la
penetraba sin más ni más por su hermoso y bien formado culo casi me hace
estallar de celos, pero me contuve concentrándome más en las fotos que estaba
tomando.
Vi y fotografié milímetro a milímetro cómo esa verga se enterraba entre sus
nalgas, la escuchaba cómo gemía de dolor y placer mientras que era enculada
salvajemente por el joven, luego me quedé contemplando cómo los dos cuerpos se
movían cómo vibraban sus carnes, cómo el sudor le corría a ella por la frente
mientras disfrutaba de ese salvaje juego.
Finalmente el joven se vino dentro del culo de Margarita, por un rato los dos
permanecieron en silencio, él entró al baño y luego salió arreglándose los
pantalones, mientras que mi mujer esperaba se detuvo frente al espejo
arreglándose el cabello y finalmente retocándose el maquillaje. Antes de que él
abandonase la oficina ella le dio un vistazo, le borró una marca de lápiz labial
que le había dejado cercana a la boca de él, le sirvió una copa de agua y mandó
a pasar a la esposa para entrevistarla mientras él esperaba a fuera. Tras
entrevistar a la joven esposa, Margarita se dirigió al baño y procedió a
expulsar lo depositado por ese último amante de ella ese día.
Antes de continuar les diré que me divorcié de ella me bastó con mostrarle los
parte de los primeros videos a su abogado, en particular uno donde él salía
mamándole el coño a ella. Bueno no les voy a seguir contado sobre Margarita,
pero sí sobre mi afición a fotografiar mujeres, a mis otras tres esposas o
compañeras con las cuales he vivido buenos y malos momentos, las fotos que
llegué a tomar a la segunda y tercera son del tipo casero, digo ellas sin ropa
haciendo alguna necesidad, o desnudas en la cama o en la ducha.
Pero a mi cuarta y actual compañera le tomé ese mismo tipo de fotos, pero además
la he sorprendido metiendo mano con su mejor amiga, sí me salió lesbiana o fem
como así se identifican ellas dos, ya que además de acostarse conmigo lo hace
con su mejor amiga sin que por ello yo me sienta mal.
Resulta que ellas se encontraban pasando un fin de semana juntas en mi casa de
la playa, y como en principio yo no iba ha poder acompañarlas por estar
supervisando una de mis construcciones, no contaron con que yo me fuese a
presentar a media tarde, y al hacerlo las encontré besándose desnudas en el
balcón de la casa que tiene vista al mar, estaban tan concentradas acariciándose
y besándose la una a la otra que no se dieron cuenta de mi presencia en ningún
momento.
Para cuando yo llegué, las dos ya se encontraban completamente desnudas,
acostadas en un mueble de piscina que tenemos en el balcón de la casa para tomar
el sol sin ser interrumpidos por gente curiosa que no tiene oficio. Sus
respectivos bikinis estaban a un lado del mueble, mientras que ellas
cariñosamente se acariciaban y besaban sus desnudos cuerpos, al ver semejante
espectáculo salí corriendo en busca de una de mis cámaras fotográficas.
Como hombre precavido vale por dos, yo siempre tengo película suficiente para
cualquier eventualidad, por lo general uso ASA 400, pero para esas fotos a pleno
sol tomé varios rollos de ASA 100 y sin que ellas pudieran darse cuenta de mi
presencia me dediqué a fotografiarlas tal como se encontraban.
El ver a través del visor de mi cámara, cómo los labios de mi mujer rozaban la
piel de su mejor amiga, me pareció sumamente artístico. Ver cómo con gran
delicadeza su amiga la acariciaba, era algo que definitivamente debía plasmarlo
en una foto, así como todos y cada uno de los diferentes toques que la una le
prodigaba a la otra.
Las dos estaban sumamente concentradas en ellas como para darse cuenta de mi
presencia, lentamente mi mujer se fue moviendo besando todo el cuerpo de su
amiga hasta que su boca quedó sobre la depilada vagina de la otra, y sin mas se
dedicó a mamársela con gran complacencia de su amiga, la cual gemía de placer
una y otra vez, la lengua y labios de mi mujer se hundían una y otra vez en la
vulva de su amiga, la que tímidamente había comenzado a seguir el ejemplo que mi
mujer le daba, comenzando a pasar su lengua por sobre el clítoris de mi esposa.
Los dedos de ellas no se quedaron tranquilos, con mucha calma se hurgaban
mutuamente, produciendo un placer adicional al experimentado hasta esos
momentos. Mientras que yo prácticamente estaba a su lado tomando las fotos de
tan hermosos momentos, sin que ellas me prestasen la menor atención, lo cual me
excitó más aún, pero me contuve las ganas de tirármeles encima y hasta de
masturbarme, por que entendí desde mi parecer que les hubiera roto lo bello de
esos momentos que atrevidamente fotografiaba sin su consentimiento.
Posteriormente le mostré las fotos a mi mujer, y ella se sorprendió mucho al
verlas, no por el haberlas tomado, sino por lo cerca que llegué a estar de ellas
dos y que ningunas de las dos se habían dado cuenta. Con el tiempo mi esposa me
pidió que le hiciera unas copias para regalárselas a su amiga, la que al igual
que mi mujer se sorprendió al verlas, pero a diferencia de mi esposa no quiere
que su esposo se enteré, por lo que mi esposa me ha regresado las fotos de ellas
dos.
Bueno esa es parte de mi colección, otra parte es algo diferente, ya que se
trata de fotos de mujeres de la calle, en ellas tengo fotos de prostitutas,
rameras, callejeras, ficheras, caminadoras, en fin de putas de todo tipo y de
distintos lugares del mundo tales como de Ciudad de Méjico, de San Diego
California, de New York, así como de Caracas, Bogotá, Buenos Aires, Santiago de
Chile, así como de las Jineteras de la Habana Cuba.
De Europa tengo algunas de Madrid, otras de Ámsterdam, de Estocolmo, así como de
Londres y de Paris desde luego. Las más remotas que tengo son las de Nueva
Delhi, las de Singapur y hasta de Hongo Kong y Taipei. Esta colección realmente
no es nada del otro mundo, salvo una que otra en que alguna de las putas las he
fotografiado mostrándoles sus encantos directamente a sus posibles clientes con
el fin de poderlos convencer.
Pero tengo otra colección que es la que mis allegados han calificado de
sumamente morbosa y sucia. Sencillamente se trata de fotos de mujeres desde
luego, pero que su vida se ha perdido en el alcohol o la droga, las tengo de
todos tipos y de otros tantos países. Por ejemplo de San Juan de Puerto Rico
tengo una serie de fotos de una chica que comenzó a usar marihuana luego entró a
consumir coca y luego para mantener su vicio de heroína se dedicó a la
prostitución como a los 19 años, que fue cuando le tomé sus primeras fotos,
trabajaba en un local que llamaban el Blak Angus, pero debido a su fuerte
adicción a la aguja se tuvo que ir a trabajar a la calle en un sector que llaman
la quince.
Bien, Mari por llamarla de alguna manera, se iba a la cama con cualquiera que le
pagase unos cuantos dólares, en principio pero luego dejo de frecuentar los
hoteles ya que ese dinero prefería gastarlo en su adicción por lo que cualquier
lugar era adecuado ya fuera para que le dieran por el culo o mamarle la verga a
cualquier borracho que le diese algo de dinero para ello. Cuando volví a ver a
Mari le tome varias fotos en las que ella se encontraba totalmente drogada,
tirada a la entrada de un edificio toda sucia y con gran parte de su ropa rota,
sin contar con las marcas producto de su adicción.
A la semana la volví a ver en cierto estado de sobriedad, es decir no se había
podido meter nada en sus venas y ya estaba pidiendo dinero por las esquinas, fue
cuando la invité a que me sirviera de modelo, al principio pareció no entender,
pero cuando le dije que bien podía darle unos veinte dólares sin pensarlo mucho
se fue caminando a la dirección que le había dado, un local comercial que estaba
cerrado hacía unos cuantos años en el Viejo San Juan.
Al llegar me la encontré en la puerta, dormitando. Al entrar sin decir nada se
comenzó a quitar la ropa y a preguntarme qué era lo que yo deseaba que ella me
hiciera, cuando le expliqué que tan sólo deseaba tomarle unas fotos se asustó un
poco pero cuando vio los billetes de a cinco y de a uno dejó de molestar y sin
más se puso a posar desnuda, le tomé como unas cuarenta fotos y al finalizar le
hice entrega de su dinero.
Cuando ya estaba por marcharse me preguntó cuánto le pagaría si dejaba que le
tomase fotos a ella y a una amiga. La propuesta me interesó y le dije otra
cantidad de dinero, al día siguiente pensando que ella ni se acordaría de lo
hablado, me sorprendió al verla acompañada de otra tipa con fachas similares a
las de ella, La Jeny que era como se refería a su acompañante tenía largas
cicatrices por todos sus brazos propias de las personas que al igual que Mari se
inyectan heroína, y que en Puerto Rico llaman alacranes.
Las dos mujeres se comenzaron a desvestir con rapidez, pero a pedido mío lo
comenzaron hacer con más calma y desde esos momentos comencé a tomarles fotos a
ellas, al principio se encontraban algo rígidas pero de momento Mari sacó una
pequeña botella de ron, y tras darse un largo trago se la pasó a su compañera
que siguió su ejemplo.
A los pocos momentos dejaron todos sus complejos, y ellas se comportaban como un
par de colegialas que están descubriendo los placeres de tocarse mutuamente,
aunque sucias como se encontraban, parecía que eso a ellas dos no les importaba
en lo más mínimo, sus avances iban avanzando siendo cada vez más atrevidas la
una con la otra, se besaban ardientemente y se introducían sus dedos entré las
piernas y como un par de locas continuaban amarrándose y manoseando sus cuerpo
hasta que Mari alcanzó un fuerte orgasmo, que luego fue seguido por el de Jeny
pero con mayor intensidad.
Al terminar les ofrecí que si deseaban darse una ducha podían pasar a los baños,
pero groseramente rechazaron mi oferta sólo les interesaba que les pagase para
adquirir su droga en la calle. Pero antes de marcharse Mari nuevamente se me
acercó y preguntó si estaba interesado en que ella tuviera relaciones con un
animal, al principio no lo acepté pero luego le dije que lo pensaría.
Al día siguiente en una de las noticias de un periódico amarillista salió la
foto de Mari según el pie de foto fue encontrada muerta de una sobre dosis de
heroína, con la inyectadora aún clavada en una de las venas de su brazo derecho.
Además tengo fotos bastante raras de un sin fin de mujeres haciendo cosas que
ustedes jamás llegarían a pensar, pero esas son sólo mías y con nadie las
comparto jamás.
Autor: Fotógrafo