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UN MARTES MUY MORBOSO La situación me excitaba bastante y se lo indiqué a Ana, la cual empezó a gemir para que él la oyera, el hombre viendo que no nos molestábamos se atrevió a bajar del coche y de pie empezó a pajearse
El relato a continuación esta basado en usa situación completamente real, he
cambiado los nombres y puedo omitir algún detalle para guardar nuestro anonimato
o bien por no recordarlo debido al exceso de alcohol.
Era un martes por la noche, solemos salir bastante entre semana, ya que no nos
encontramos los agobios de un fin de semana y así podemos dejarnos llevar de
cara a nuestras fantasías las cuales en días muy concurridos nos causarían
problemas, somos una pareja joven muy morbosa y ambos atractivos, no voy a
describirnos ya que prefiero que en la imaginación vosotros os sintáis
protagonistas de nuestra historia.
Fuimos a cenar a un restaurante italiano en la zona de Huertas, durante la cena
debido al vino y lo vacío que se encontraba el local, ya empezamos con nuestro
juegos, le pedí a Ana que se quitara la ropa interior, nos tocamos por debajo de
la mesa, la di un par de lametones en cu coñito depilado, para esto ella se puso
de pie y creo que nos vio un grupo de personas que pasaban por delante del
restaurante, aunque fue muy rápido. Tras cenar de camino al coche iba jugando
con ella, le levantaba la falda, nos parábamos a besarnos, etc. Un par de chicos
nos estuvieron siguiendo unos minutos ya que les enseñé bien su culo, y
esperaban ver más.
Ya en el coche decidí ir a follar a algún sitio morboso y se me ocurrió ir a la
casa de campo, dimos un par de vueltas viendo a las prostitutas y los travestis,
nos paramos a hablar con algunos/as y preguntamos precios y lo que nos podían
hacer, hasta que fui a un lugar un poco más retirado para dedicarnos a nosotros,
ya que teníamos un calentón enorme y teníamos que desfogarnos.
Donde aparqué el coche no pasaba casi nadie, ya que los coches solían dar la
vuelta antes de donde estábamos nosotros, alguno se pasaba y la daba a nuestro
lado. Para no hacer lo habitual le pedí a Ana el hacerlo en el capó, por lo que
salimos del coche y puse una manta sobre el mismo, nos daba mucho morbo el que
pudiera pasar otro coche y cada vez que pasaban me tumbaba encima de ella y
solían pasar de largo.
En un momento dado yo ya estaba con mis pantalones por las rodillas, y ella
tumbada con la falda como cinturón y la blusa abierta con sus preciosos pechos
al aire, la follaba mientras me rodeaba con sus piernas, vi como se acercaba un
coche, y en este caso decidí seguir con lo nuestro sin inmutarnos, para que
viera bien como follábamos, el coche paró enfrente de nosotros al otro lado de
la carretera y apagó las luces, bajó la ventanilla y pude ver a un hombre de
unos 45/50 años como nos miraba.
La situación me excitaba bastante y se lo indiqué a Ana, la cual empezó a gemir
para que él la oyera”, el hombre un poco sorprendido y riéndose metió la mano en
su bolsillo sacó unos billetes y los echó en el pecho de Ana, la cual seguía
tumbada en el capó relajada escuchando la conversación, “ahí tenéis y espero
repetir” decía mientras volvía a su coche.
Nos dejó 120€, lo cual hizo que Ana y yo nos empezáramos a reír y lo guardé
diciéndole a Ana “mira, para otra cena y a ver si finalizamos con el mismo
postre”.
Nos gustaría recibir cometarios sobre lo sucedido, opiniones y sugerencias.