En ese momento recibió una transmisión de Trinchera. Sus pensamientos estaban sumidos en Enrique ¿qué estará haciendo? ¿estará bien?, hacia siete meses que no le veía, incluso compró por Internet varias canciones de el, a pesar de que la letra tenia un odio casi fanático a las corporaciones, también había canciones cuyas letras daban esperanza, amor, su balada suspiro de un moribundo era una canción triste, pero al mismo tiempo hermosa. mierda, no lo consiguió, ¡vamonos de aquí! – decía Enrique mientras arrancaba y conducía lejos del lugar. Pero cuando Saint le propuso el plan, no acepto en principio, porque el plan era el siguiente, tenia que desbloquear las cerraduras, darle el mapa del edificio a sus ciberopticos y usar las cámaras de seguridad para transmitir al mundo que hacia y transmitir la canción que cantaba, junto con los efectos instrumentales que tenia grabados. La joven miró a Enrique aún con la polla metida en la boca, lo miraba de forma curiosa, la ultima vez no era tan dulce con ella, de modo que no pudo negárselo, movió su cabeza más rápido, tanto que Enrique eyaculó dentro de su boca. Aparcaron en un lugar apartado, Enrique fue a ver a Trinchera. |