Tranquila, cielo, verás. Javi me miraba fijamente, con la cara extasiada y satisfecho de todo aquello, cuando vi como dirigía su erecto falo hacía la húmeda vagina de mi amiga y de un empujón la penetraba, eso hizo que Barbie se abalanzara sobre mi sexo y su lengua se hundiera aún más dentro de mí. Seguro que sí – agregó Javi, apretando una de mis nalgas – estas increíble con ese vestido, cielo. Su boca se hundió, entonces en mi sexo, y sentí esa caliente y húmeda sensación sobre mi sexo. Esta bien, Javi, hagamos ese trío – le dije aquella tarde tras habernos reunido en el bar de siempreCielo, no te arrepentirás – fue lo que me dijo él, abrazándome con fuerza. Javi ¿cómo lo haremos? ¿Con quién y dónde? – Le pregunté curiosa – No quiero que sea con una puta cualquiera, Javi, prefiero que sea alguien de confianza – le dije. |