Aquello empezaba a tomar un cariz de lo más extraño, pero a Helena no le importaba; algo en él la incitaba a dejarse llevar y simplemente esperar el momento siguiente. Cuando poco a poco fueron volviendo a la realidad y una sonrisa aparecía en sus ojos, un pensamiento afloró en sus cerebros: Este sería su secreto. Tienes una figura estupenda no debes esconderla si no mostrarla con orgullo. A estas alturas su mente había dejado de razonar y solo se guiaba por sus más básicos instintos. Helena correspondió a su saludo sonrojándose un poco con voz confusa le dijo también hola y le. Aquello empezaba a tomar un cariz de lo más extraño, pero a Helena no le importaba; algo en él la incitaba a dejarse llevar y simplemente esperar el momento siguiente. |