Sí, las que quieras, solo dame mas. Yo me hice la desentendida pero el arremetió, vamos, ponlo mas nervioso, deja que te admire, si es posible que vea mas. Yo le dije que no que de que, y el me dijo no te hagas, estaba ineteresado en mirar tus piernas, se puso nervioso al ver que te sentabas. Me incorporé y me fui al baño a asearme, estaba satisfecha pero a la vez pensaba que era una locura lo que había pasado, me había dejado poseer por dos hombres y mi cuerpo solo se había excitado y lo había disfrutado. Me convenció y así con la mayor vergüenza acepté, salimos a pasear, a comer y finalmente al cine, recuerdo que en esa ocasión aprovechando la penumbra y la escasa gente, me manoseó, me levantó la falda, me hizo abrir las piernas y me masturbó, fue algo insólito, nunca habíamos hecho algo así y me dejé hacer, también se sacó el miembro de su pantalón y me hizo masturbarlo, mi blusa me la levantó dejando mis senos expuestos y acariciarlos a su antojo, en ese momento nada me importó y lo dejé que se satisficiera, todo terminó en un gran orgasmo mutuo con las solas caricias. Sentía los movimientos de el, que se vestía, arreglaba sus cosas, observé que se dirigió a la recámara a tomar sus demás cosas y así sin hablar salió, yo me quedé ahí repasando en mi turbada mente los que había pasado, me sentía mal, remordimiento era lo que sentía, tardé en recuperarme y despacio me fui a asearme y cambiarme, ya bañada y cambiada de ropa, observé la pequeña prenda que se había quedado conmigo, mi mente de nuevo recordó lo que había hecho pero ahora esos sentimientos eran acompañados de cierta excitación por lo sucedido, había dado un paso muy atrevido a mi vida, y solo que esto fue un principio a lo que vendría después. |