Entonces pasó, se mezclaron en mi cabeza los recuerdos de Elena con aquel chico hace años y los de Marta en esa película, por un momento la imagen de Marta sustituyó a la de su madre en mis recuerdos, haciéndolos aún más bonitos y morbosos. Tal como era nuestra vida no fue de extrañar que, tres meses después del cumpleaños de Marta, esta nos sentara en el salón de casa, nos mirara a los ojos y nos dijera –Papá, Mamá, soy actriz porno. le dije con el tono más serio que pude. La escena había subido de tono y con ella mi polla que estaba palpitante bajo mis pantalones, además al no llevar ropa interior su movimiento se notaba aún más. Os preguntareis que pasó entre mi hija y yo, pues cada vez que saca una película nueva la vemos juntos y follamos como el primer día, y lo mejor de todo es que hace una media de tres películas semanales. Creo recordar unos juegos previos, y ciertas bromas, Elena poniéndose de pié y reclinándose sobre la mesa quedando con el culo en pompa, el chico metió la mano bajo su falda y bajo sus braguitas. |