No quería… decir… balbuceó. ¿Iré? – le contesté¿Sin nada? –Solo con el vestido, pervertido – bromeé – bueno, tengo que irme. Aguantaba como podía mis gemidos mientras mis manos apretaban con fuerza la barra del cochecito…Te lo suplico… no me hagas esto… le pedí¿Seguro que no? – preguntó a su vez mientras sus caricias se hacían mas fuertes y profundasYo, instintivamente, había abierto las piernas hasta donde me permitieron las bragas y mí pecho se agitaba libremente bajo mi vestido. Me ha sido imposible ir no tenía con quien dejar a la niña – respondí mientras me preguntaba que por qué le daba explicacionesSe agachó junto al cochecito y empezó a hacerle carantoñas a la niña…¿Así que tú eres la que no ha dejado que mamá viniera a jugar conmigo? –La niña se rió y empezó a manotear, de pronto sentí que una mano acariciaba mis muslos y me buscaba el coño. Hasta mañana – me despedí. Cuando llegué a casa ya estaba mi marido, me saludó con un beso y cogió a la niña en brazos, bañé a la niña mientras oía a mi pareja trastear en la cocina. |