Su miembro estaba de nuevo en pie de guerra, y lo lamí golosamente, haciéndole gemir… sus sonidos de placer me hicieron sentir ganas. Y esta vez, acompañada de su semen. Y tú, ya no eres nada. Debía ser la chica borracha que iba con el matón. Lo cierto es que no me molestó, me hizo sentir… halagada. Dando gritos, me agarró del cuello y me levantó imprecándome, diciendo que le había ensuciado el coche, que si lo había abollado me lo haría pagar… yo estaba demasiado asustada y confusa para contestar, su aliento apestaba a alcohol… una bofetada me tiró al suelo y vi la silueta de una chica que salió del coche tambaleándose, preguntando algo con voz pastosa… aquél bestia la metió en el coche de un empujón llamándola furcia mientras ella se reía… luego montó de nuevo en el coche y arrancó, pisando el charco que había en la calzada y empapándome de la cabeza a los pies. |