No quería pensar más, así que después de refrescarme en el baño bajé a la cocina a tomar un desayuno (Rodrigo siempre me decía que podía hacerlo). Y es cierto, más adelante pude comprobar las palabras que ella me decía, de cómo los adultos subestimamos los sentimientos de los niños, e incluso comencé a valorar cada palabra que de ellos emanaba, no espero que me creas, o que me crean aquellos que te lean, de hecho esto lo se porque lo viví, pero los reto, acérquense a un niño y pregunte sobre la vida, y ellos responderán cosas tan sabias, a veces simples, pero en esa simpleza radican muchas respuestas. Entonces todo fue haciéndose claro. La saboreaba, era mía esos instantes y ella comenzaba a sufrir horcajadas de placer, que yo motivaba y aumentaba, ella se empezaba a mostrar por vez primera la mujer o mejor dicho, la hermosa criatura que era, la verdadera forma de su alma, por que sólo al hacer el amor es cuando las almas están a flor de piel y terminan controlando las acciones de cada uno, sólo en ese fugaz y eterno momento es cuando estamos más cerca de convertirnos en Dioses, y eso era ella para mí, una Diosa que se mostraba danzando entre las flores, una Diosa en éxtasis que tomaba su lugar dentro de mi alma… mi Diosa. Y entonces estaba aquí nuevamente, en el génesis de todo, pensando que hacer tan temprano, pues sabía que ellos tardarían en despertarse en mucho rato, así que me acosté y pensé en mi sueño. Esa piel que contrastaba con la mía, oscura, fría. |