Por supuesto no podía trabajar en una gran empresa, porque allí tienen procedimientos y exigen títulos oficiales, tenía que moverme entre empresas medianas y pequeñas donde era el mismo superior el que me entrevistaba y quería conocer si le solventaría problemas o le crearía problemas. Me excitaba pensar que lo había puesto caliente y en aquel momento debía estar deseándome ;) Y lo cierto es que también yo me humedecía y estaba con bastante flujo y tuve que tomar algún pañuelito de papel y secarme (lo que me excitó más, pero decidí no masturbarme). El se quedó mirando mis labios de un rojo ardiente mientras yo concentraba mi mirada en sus ojos. Eso provocó más de una queja, porque no querían que yo viera sus visitas a casa de masajes con fulanito o que les impusiera citas entre su planificación, pero ahí entro en juego la minifalda. Mi húmeda vagina, con un pequeñísimo trocito de tela pegado (que ahora debía verse transparente por la humedad) debía estar exhibiéndose como un diablillo entre mis piernas a toda la oficina. Me senté y practiqué mi sonrisa en tales circunstancias (soy toda tuya, profesional, bella pero inalcanzable,…). |