¡No insistas!— le dijo Rubí ya mas tranquila y sonriéndole burlona añadió— ¡a menos que te haya gustado comerte mis vómitos y quieras que repita de nuevo!; ésta vez el rostro de Luis se enrojeció por completo y no pudo evitar humillar la mirada ante Rubí que lo seguía mirando burlona pues se entristeció al haber creído que ésta lo había vomitado accidentalmente producto del exceso de alcohol pero por lo visto Rubí le había dejado muy claro que lo había echo a propósito. ¿Qué haces burro?— dijo Rubí que al ver a Luis se cubrió la cara con la sábana— ¡déjame en paz me siento morir!,Luis burlonamente le quitó la sábana y sonrió al verla con el cabello revuelto y haciendo unos berrinches de típica adolescente; ¡eso señorita se llama resaca, ya deberías saberlo!— le dijo Luis sonriéndole. ¡Si!— contestó Luis en un tono humilde mientras se levantaba para ir por un paño. Luis en un principio pensó que Rubí tan solo le jugaba una cruel broma pero al ver lo humillante como lo había tratado no pudo evitar que una lágrima corriera por su mejilla, en verdad Rubí disfrutaba tratándolo de esa forma pero no imaginaba siquiera el terrible daño que le hacía al profesor con su despiadado trato y justo en el tiempo en el que Luis había recuperado su orgullo y dignidad producto del mismo trato contradictorio de Rubí hacia el que por ratos hasta lo consentía como si de un ser querido se tratara y por eso es que ahora le dolía mucho mas cada vez que Rubí lo humillaba y sin contar el gran amor que el sentía por ella. Y llegaron al rancho de Tania, Rubí rápidamente salió del auto al ver que ésta ya la esperaba a la entrada, Luis estacionó el auto y siguió a su ama con las maletas. ¡No!— respondió Rubí sin ocultar su sonrisa para añadir— ¡me muero de ganas por llegar y ver a mi selecto club! y ¡claro, a mi otra perrita!— concluyó con una sonrisa aún mayor. |