Yo fui gateando por el lugar. Pero Aurora – dijo Sara con verdadera cara de susto – es que yo. Ya un poco más refrescada, procedí a vestirme como su jefa, poniendo especial atención al peinado y las expresiones de la cara. Una fugaz mirada hacia Sara me permitió darme cuenta de lo asombrada y emocionada que estaba. Realmente no era desagradable, pero no me apetecía la idea de comer alimento para perros, pero finalmente pudo más mi hambre y empecé a comer. Yo soy una atractiva empresaria que es dueña de unos laboratorios. |