Los saqué y los separé. Recuerdo que una de esas tarde en que ellas fueron a tomar café, yo estaba en mi habitación estudiando y de momento empecé a escuchar ruidos en el piso de Maite. ¡Ah, hola! – Me contestó dando un pequeño bote – No me acordaba que tu estabas aquí, que susto. – Dijo cuando ambos terminamos los refrescos – Espero que no se te haya hecho desagradable ayudarme. Moví los botes de jabones y no encontraba nada y entonces vi dos cubos, uno dentro de otro. Yo estaba frente a la puerta, a unos tres metros, cuando mi madre la abrió y entraba. |