Me quedé como ida, solo respirando agitada, y con la cabeza escondida entre las sábanas, como me vería ahí tirada en la cama, con la blusa y falda enrollada en mi cintura y mis pequeñas pataletas hechas a un lado de mis nalgas, toda embarrada de semen escurriendo por mis dos aguejros, los oí vestirse mientras murmuraban cosas como, que rico culito tienes, eres una rica putita mamita, una pitita caliente y arrecha. Pero pasan lo años y cambian muchas cosas, llegó la fecha de que era ya mi tiempo de jubilarme, a mis 48 años era ya libre de mi trabajo, pero también coincidió con la partida de mis dos hijos a estudiar fuera de la ciudad, ahora solo éramos mi esposo y yo y no sé que pasó en mí pero ahora era yo la que sentía ciertas sensaciones, me despertaba acalorada, pensaba en la menopausia y me decía que era normal, pero también soñaba cosas relacionadas con el sexo y sentía deseos ocultos, mi esposo a su edad ya no era tan apasionado como siempre, ahora yo buscaba los acercamientos y el me dejaba con las ganas. Quiero que tu lo recibas y le pagues, para ver su reacción al verte, quiero que te pongas sexy para recibirlo mañana y lo hagas sudar Le dije que estaba loco que se pasaba de la raya, que recordara que era su esposa y su argumento fue de que no podría pasar nada que yo no quisiera, palabras mas palabras menos logró convencerme de que lo hiciera, el dijo que pondría una cámara para ver como reaccionaba el y que luego vería la filmación, no pude evitar cierto cosquilleo al planear el lo que haría. De nuevo el insistió en que cambiara mi imagen, a mis 48 años, ya no era yo una belleza, pero me describiré, bajita, 165 aprox. De pronto me dijo, te gusta como te cojo putita? yo solo gemía. En una ocasión celebrando un aniversario nuestro me pidió me vistiera sexy como me decía, le dije que lo complacería y me pidió usar la falda mas corta que tenía que solo me llegaba poquito arriba de las rodillas, me pidió usara un pequeño bikini y lo mas atrevido y me negué al principio fue que no usara brassier. |