Voy a hacer que te corras Sue. Mi lengua pasó por los bordes descubiertos a la vez que mis manos estiraron más de la tela introduciéndola entre sus labios. Lo sé, no sabes las veces que lo he intentado, pero… ayúdame por favor, has abierto una puerta que creía ya cerrada para siempre. Sabes, entre mi marido y yo hace mucho que no hay una relación completa. Toda mi polla dentro y explotando como nunca. Y sin pensarlo, cegado por la visión de esa mujer encharcada, retorciéndose los pechos y sus palabras la cogí subiéndola y la encaminé al baño. |