¡Oh, no me digas!— respondió Rubí graciosamente al momento que le tiraba una almohada a Luis quien de nuevo fue por la bandeja del desayuno para ofrecérsela. Luis se incomodó al ver que Rubí no dejaba de reírse de el por haberlo hecho regresar caminando hasta la hacienda y pronto se dio cuenta del motivo de su excesivo buen humor. ¡Venga, no te lo tomes tan a pecho!— le dijo Rubí riendo al momento que se terminaba de tomar una cerveza y que por su expresión Luis notó que ya llevaba varias y que la verdad ya estaba algo pasada; Rubí se levantó para enseguida volver con otras dos cervezas y ofreciéndole una al profesor le dijo:¡Venga Luis, tómatela! y disfruta conmigo del néctar de los dioses ¡bueno de las diosas!, bueno no ¡ah que diablos solo tómatela! jajajaja. ¡A ver Luisito, no me ha quedado muy claro como debes llamarme ante mis amigas!, anda dime como vas a dirigirte a mi cuando esté con ellas— le dijo riendo. ¡Espera Luis, mis botas no están limpias como deberían de estar!— le dijo Rubí a Luis justo cuando éste se disponía a levantarse— ¡debes estar muy al pendiente, no quiero tener que decírtelo de nuevo!,¡Perdón Rubí yo pensé que…!¡Tu no piensas!— le gritó Rubí humillándolo— ¡solo me obedeces aunque por tu propio bien te sugiero que comiences a adelantarte a mis pensamientos!, mientras mas brillosas estén mis botas mucho mejor y en este momento no lo están y no tengo que ser yo la que te diga pues a diario me las debes de limpiar ¿entiendes estúpido?— concluyó mientras miraba a Luis con desprecio. ¡No!— respondió Rubí sin ocultar su sonrisa para añadir— ¡me muero de ganas por llegar y ver a mi selecto club! y ¡claro, a mi otra perrita!— concluyó con una sonrisa aún mayor. |