Aquello me excitaba, me excitaba saberlos encelados conmigo, deseándome y yo inaccesible, coquetear y excitarlos pero sin llegar a más. Me encanta. Yo seguí con mis copias en un tenso silencio por parte del resto de la oficina, y ya iba a desfilar hacia mi puesto cuando Juan salió del baño. Mis visitas a la copiadora eran esperadas y admiradas por mis compañeros, y me acostumbré a dirigir mi mirada a los bultos de sus pantalones para excitarme con sus reacciones. Entonces iniciaba mi andadura y alguna vez oí que se avisaban entre ellos. Y cada vez que iba a la copiadora de color…Recuerdo un día en especial, pero fueron muchos los días. |