Y sin ánimo de endiosarme, considero que por encima del inspirador vuelo de Supermán, por delante de la fuerza inigualable del mítico semidiós Hércules, superando con creces los dones consistentes en dominar la mente o detener el tiempo con la precisión abrumadora de una cámara digital, estuvo la magnífica jornada que con tantísima rapidez había transcurrido. Calculé que en tensión, el grotesco pene mediría medio metro, quizá hasta algunos centímetros más. Viendo la guarrada que estaba protagonizando, me cuesta mucho creer que semejante golfa fuera recatada y pudorosa a la hora de tomar el sol y no lo hiciera en topless. Dejé a la hermosa mulata tomándose un respiro y me incorporé sin prisa. No pude resistirme a la tentación de fijarme con detenimiento en la bulliciosa fauna masculina que se había dejado caer por allí para echar una cana al aire. Una hora después deambulaba por las anchas calles de la urbanización, unas calles bordeadas por árboles frondosos, cuidados setos y automóviles de precios elevados con carrocerías de colores metalizados. |