Luego me sentó y me hizo la manicure, me coloco uñas potizas en las manos las cuales pinto de un rojo muy intenso al igual que mis pies, tomo pinzas y saco mis cejas, dándole una forma fina y delgada, como la de una mujerzuela; yo estaba asustada pensando como haría para salir a la calle nuevamente así como estaba, aun no estaba consciente de lo que estaba sucediendo… Luego después de eso, perforó mis orejas, coloco lindos aretes y me llevo nuevamente al baño, lavó completamente mi cuerpo, luego me puso en cuatro patas cual perra y comenzó a hurgar en mi ano… pensé que quería hacerme suya, pero solo estaba lubricando para hacerme un lavado anal (enema). Ella me coloco en cuatro patas, me lubrico con mantequilla mi agujerito, y tomo el pene de su hijo, lo lubrico y lo coloco encima de mi agujerito. Allí vendían ropa usada, pero muy sensual, casi como nueva; la tienda era el anexo de la vivienda de la dueña, una mujer de 50 años, tal vez más, pero morena, mucho más alta que yo y con un tono autoritario y sereno, que me hacía sentir como una niña, de nombre Patricia. Me dijo: Como vez, vivo solo con mi hijo que tiene un cierto grado de retraso mental, mis hijas mayores (2) se han casado y se han ido y necesito alguien especial para que me ayude con la casa y con otros oficios muy especiales. Patricia satisfecha me pidió que me acostara a su lado, que lo masturbará cariñosamente y así lo hice. Patricia: HAZLO PERRA, LÁMELE LOS PIES A TU AMA, ESCLAVA SUCIA…Simplemente lo comencé a hacer y mientras lo hacía hablaba de mis nuevos deberes. |