Los acordes tan estridentes y sensuales de la música, los olores que se desprendían del chochito de mamá, la placidez de sentirnos pajeados, animaron a mamá a dar un paso más: se agachó entre mis piernas y me hizo una pequeña mamada. Mamá acercó sus manos al chocho y abrió ligeramente los labios superiores para mostrarme su clítoris. Yo me quité el pantalón casi a tirones y salté sobre mamá, me acoplé entre sus piernas y se la clavé. Mi madre llevaba una mini falda, tan mini que se le veían las bragas. bueno, ni decirles que lo que mi madre quería era que la follase a cada oportunidad, pero lo que me insistió antes de soltarme era en lo de Magda. Yo alargaba mi mano a sus tetas y las acariciaba. |