Monstruo. * ¡CALLATE!Un nuevo beso, más adulto, más cálido, más prolongado. * Alicia… ¿Qué haces aquí? * Es mi casa tonto contestó sonriéndome y mirándome divertida perdón dijo al acto * Si… que tonto * ¿vas a desayunar? * Eso pretendo * ¿te puedo acompañar?La miré en silencio unos segundos, con su piyama rosa y con la energía que las niñas de su edad a esa hora tienen, una sensación horrible pasó por mi espalda porque sabía que el lapso de tiempo que estaríamos solos sería mucho… * ¿entonces? – me miró preocupada * Claro – dije agitando la leche ante ella y obligándome a sonreír (debió haber sido mueca) * ¿Qué vas a hacer? * Chocomilk – * ¿y. En el fondo nos odian, tanto o quizá más de lo que nos odiamos nosotros, pero aun así les movemos esa inquietante. Monstruo. Un sueño nítido y demasiado… lindo, una expresión de mis sentimientos y sensaciones, porque ahora lo sabía, amaba a la pequeña Alicia, de alguna extraña forma se había impregnado en mi alma (sonreí ante mis términos y eché culpa a la literatura), la amaba, y era la primera vez que tenía esa sensación, un ir y venir de emociones tan extraño, tan ajenos a mí y que sin embargo me preguntaba que si eso era lo que les sucedía a todos cuando se enamoraban, ¿ es tan complejo el amor?, los demás demostraban su afecto a la chica, la invitaban a salir y después de coger un rato estaban como reyes pavoneándose ante el grupo… ¿eso era amar? ¿Acaso era que yo no sabía amar?, era posible, nadie de mi edad se enamoraba de niñas de 10 años o al menos nadie que conociera, ¿los monstruos saben amar. |