dije despeinándola más si cabe. Anda, si, vete jajaja pero ten cuidado, y dame un beso enana. He de decir que era una mujer preciosa, esta era 2 años menor que mamá, tenía unos 32 por esos tiempos, tenía un buen tipo, pelo castaño, ojos oscuros, negros como la noche, alta, buenos senos y una sonrisa emprendedora. Había una mujer que se llamaba Sara, a pesar de pensar que entre las mujeres y yo no había nada, ella siempre me había atraído, era una mujer con la que se podía hablar durante horas y horas, muchas veces no estando mi madre, venía ella y esperaba en casa, ayudándome con algo o hablando simplemente. Cuando sentí unas manos cogiendo mi cintura, reconocí ese aroma dulce, parece que ella también estaba un poco bebida, cogió su copa sensualmente de mis manos, me puse mirándola, admirando esa belleza. Si hija, y alguien pegando voces, ¿Qué quieres de mí? Déjame morir tranquila…Jajaja nada que me voy con Sara que me va a ayudar con un examen ¿ok? Te he dejado comida y una aspirina, a ver lo que haces jajajaja. |