Deberías probar esto. Acariciaba mi cuello y mis omoplatos. Sin separar su pene de mi culo, sus manos fueron bajando por mis costados hasta que las dejó en mi cintura donde me agarraron y me atrajeron más aun hacía él. Sentía como mi propio pene se rozaba con la piel de la vagina de mi madre. Por desgracia, no pensé lo mismo cuando, a la mañana siguiente, tuve que explicarle a mi madre por qué estaba desnudo en su cama. Ni se me pasó por la cabeza que iba a tener sexo con mi madre pero, si seguía espiando, seguro que conseguía aprender mucho. |