– Dijo nuestra vecina. Él se colocó detrás y escupió en su polla primero y luego en la raja de mi madre que ya estaba bastante húmeda. Decidí que aquella cinta me tenía que servir para conseguir que nuestra vecina se desahogara conmigo y a la vez conseguir estrenarme a la hora de practicar sexo, ya había visto la experiencia que tenían las dos maduras y pensaba buscar la forma de que mi madre me ayudara a tener mi primer sexo con Maite. – Dijo ella y miré a mi madre pidiendo mentalmente que le insistiera. Vivíamos en un bloque de pisos de la capital, tenía once plantas y nosotros vivíamos en el noveno. Al fin lo encontré. |