Quiero que te quedes. Trato de acostumbrarme y cuando enfoco hacia un extremo de la sala, en otro sillón estaba mi novio sentado, con una sonrisa en la cara, sus piernas abiertas y un brazo detrás de su nuca. Te portaste mal yendo a ese lugar, exhibiéndote con todos los hombres que estaban allí. Tú eres buena, dulce. Trato de acostumbrarme y cuando enfoco hacia un extremo de la sala, en otro sillón estaba mi novio sentado, con una sonrisa en la cara, sus piernas abiertas y un brazo detrás de su nuca. En un momento se detuvo a bailar para nosotras, recuerdo que pegó el culo tan cerca de mi rostro que no dude un instante en colocar una ficha de 500 en el tirante de su tanga. |