Tome su pene, y comencé a lamerlo, primero con la punta de la lengua en su cabecita, la cual tenía un sabor a orine y a macho sudado, que me desagrado un poco pero que luego comenzó a soltar ese liquido lubricante delicioso que tienen los hombres. Patricia satisfecha me pidió que me acostara a su lado, que lo masturbará cariñosamente y así lo hice. Allí vendían ropa usada, pero muy sensual, casi como nueva; la tienda era el anexo de la vivienda de la dueña, una mujer de 50 años, tal vez más, pero morena, mucho más alta que yo y con un tono autoritario y sereno, que me hacía sentir como una niña, de nombre Patricia. Pero no, era la de su hijo, el cual estaba dormido, tan solo con ropa interior y me dijo: de ahora en adelante, no solo serás mi perra, no solo serás una puta en celo, a la cual ofreceré todos los días a cuanto hombre le provoques, sino que también serás la mujer de mi hijo, que necesita que le den placer y atiendan. Una vez hecho esto, se coloco frente de mi y mientras su hijo me gozaba el culo, ella me besaba en la boca, succionaba mi cuello y me decía de lo rico que la iba a pasar todos los días llevando verga de todos los hombres que me iban a coger a diario… volteo mi cara y la unió con la de su hijo para que el besara la boca de la que sería su hembra a partir de ahora y así lo estuvo haciendo un largo rato hasta que acabo dentro de mí, momento en que yo tuve mi segundo orgasmo anal, sin ni siquiera tocar mi pene…Eso fue todo por hoy, si desean la continuación de esta historia cuasi real (solo cambian Nombres para proteger a las personas involucradas) escríbanme a mi correo o también si desean hacer contacto conmigo para sexo, me encanta hacerlo con maduros y ser una perrita muy servicial. Una vez vestida y maquillada, me coloco una peluca que fijo Muy bien con ganchos a mi pelo y me llevo de nuevo a la sala y comenzó su juego de seducción que se convertirá en mi mayor adicción. |