Desapareció de improviso, pero no me costó demasiado imaginar que se había llevado el sabor de los líquidos preseminales a la boca. Dile que te has despertado temprano y que has salido a despedirte…En el momento en que el pequeño salió de la recámara, Jordi se echó a mis brazos y nos fundimos en un beso largo y confortante. ¿Aunque él quiera vivir ese extremo? ¿Aunque reclame a gritos que lo abraces, que lo beses, que le des placer?Se ha visto arrastrado a ello. Sus padres habían desaparecido. Nos lamíamos, nos acechábamos, nos separábamos una pizca para reencontrarnos y fundirnos en nuevo gesto de hospitalidad recíproca. Poco tardamos en perdernos en el cosmos lejano y exótico de la culminación, jadeantes y extenuados, pero casi felices. |