Así que dejé la puma y empecé a besar sus piernas de la misma forma, subiendo y bajando. Le pedí que se depilase todo el vello del coño y me dijo que no, soltando antes un discurso sobre el feminismo al que no le presté mucha atención. De camino paré en una farmacia por un enemaEn cuanto abrí la puerta olí sexo en el ambiente. Con las tijeras recorté el sujetador por la parte de enfrente y saqué varias fotos más. Salí al balcón con una cubeta y la puse en el suelo. Cuando no se podía recortar más con las tijeras fui al baño por una cuchilla y crema de afeitar. |