Procuraba llevarme siempre una carpeta con muchos papeles, me ajustaba la blusa para que se marcaran bien mis pechos, sólo al hacerlo mis pezones ya se erguían de la excitación, de sólo imaginar lo que venía. Al poco, como si de repente me percatara de ello, alcé la barbilla, con lo que las gotas resbalaron por mi cuello hasta mi escote. Aquello me excitaba, me excitaba saberlos encelados conmigo, deseándome y yo inaccesible, coquetear y excitarlos pero sin llegar a más. Además, procuraba imprimir en la impresora de color que estaba en la otra punta de la oficina y así dar un buen espectáculo ;) (soy algo traviesa) y Juan… bueno, lo de Juan fue toda una historia. excitar a los hombres, el saberme deseada, el saberme el sueño de sus pajas o de los polvos con sus mujeres. Entonces iniciaba las fotocopias, mientras hacía como que esperaba durante las pausas de la máquina. |