“Ya ves guarrilla, tu mente dice una cosa pero tu coño otra muy distinta” y antes de que respondiera la di un azote con la mano abierta en el coñoElla gimió y volvió a protestar pero para callarla froté su clitoris unos segundos con mi dedo y casi al instante cogí el tanga y se lo metí en la boca:“Así ya no te vas a poder quejar, zorra”. Ana comenzó a jadear hasta que lo tuvo dentro. A ratos le metía un dedo en el coño y comenzaba a masturbarla hasta que notaba que se estaba poniendo demasiado caliente y entonces paraba. Cuando entró estaba empapada y con los pezones durísimos. A estas alturas estaba con la cara roja y le importaba poco como la llamase. Ana comenzó a jadear hasta que lo tuvo dentro. |