Sus pensamientos estaban sumidos en Enrique ¿qué estará haciendo? ¿estará bien?, hacia siete meses que no le veía, incluso compró por Internet varias canciones de el, a pesar de que la letra tenia un odio casi fanático a las corporaciones, también había canciones cuyas letras daban esperanza, amor, su balada suspiro de un moribundo era una canción triste, pero al mismo tiempo hermosa. Trinchera era un newtraning, su ciberequipo y su traje le permitían entrar en mente en el mundo virtual y asaltar cualquier fortaleza de datos, había programas que podían fundir el cerebro de los newtranings, de hecho la esperanza de vida de esa gente era de cinco años. Unos disparos sonaron. Ingrid apenas escuchaba, solo escuchaba el ruido del helicóptero, en el, había un hombre corpulento y bien peinado, pero también muy egocéntrico e interesado en las fiestas. Diosa, te entrego mi corazónPara ver tu sonrisa de amorDiosa, te entrego mi corazónMi vida sin la tuya…. Saint se acercó a la puerta, sus guardias al ver el rifle sacaron sus pistolas, pero Saint, usando sus ciberopticos conectados a sus armas, apuntó a los guardias y les agujereó la cabeza para después entrar. |