Obedecí sin preguntar nada, me puse el dildo y luego Barbie lo embadurnó con un poco de vaselina. Barbie se estremeció y gimió sintiendo mi dedo en ese punto y me preguntó:¿Dónde has aprendido eso?No olvides que yo también lo tengo – le respondí. . ¿Loco? ¿Por qué? No me digas que no te has imaginado más de una vez,. Javi me miraba fijamente, con la cara extasiada y satisfecho de todo aquello, cuando vi como dirigía su erecto falo hacía la húmeda vagina de mi amiga y de un empujón la penetraba, eso hizo que Barbie se abalanzara sobre mi sexo y su lengua se hundiera aún más dentro de mí. Sí, es cierto, pero es que compartirte con otra. |